IV ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

DIÓCESIS DE QUERÉTARO

Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar

25 DE MARZO DE 2006.

 

 

“La importancia de los Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar”

 

 

PRESENTACIÓN

 

            Con gran alegría nos encontramos nuevamente para celebrar nuestra IV Asamblea Diocesana de Pastoral Familiar, en continuidad con las tres asambleas celebradas en los años 2003, 2004 y 2005, cuyos objetivos fueron:

           

I ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

Valorar y asumir la Pastoral Familiar como una llamada urgente que surge del “Duc in altum” de Jesucristo, en la voz del Papa Juan Pablo II, para responder con sabiduría pastoral a lo que Dios y la realidad nos están pidiendo hoy.

 

II ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

            Ofrecer las bases y las herramientas necesarias para que en cada Parroquia se integre el equipo de Pastoral Familiar, a partir del Encuentro con Cristo y el permanente alimento espiritual de la Eucaristía.

 

III ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

         Presentar el Directorio Nacional de Pastoral Familiar como instrumento iluminador de la Pastoral familiar para fortalecer a los equipos parroquiales de pastoral familiar y a los movimientos de familia en su misión de anunciar, celebrar y servir al Evangelio del matrimonio, la familia y la vida.

 

IV ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

         En esta ocasión y considerando nuestro proceso marcado en los objetivos presentados, y en base a nuestro proyecto como SEDIPAF, enfocaremos nuestra mirada en los Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar y en el ser y que hacer de los agentes.

 

         La Pastoral Familiar, como toda otra pastoral organizada, requiere de equipos o grupos de personas comprometidas y cualificadas para su organización y de la implementación de espacios, grupos y equipos de pastoral familiar, teniendo en cuenta también los movimientos y organismos a favor de la familia, que garanticen su continuidad y las metas de esta pastoral.

 

         Cada parroquia debe procurar la implementación de un equipo, impulsado y promovido por su párroco como responsable, junto con el Obispo, de esta pastoral familiar. A su vez, el equipo parroquial procurará su propia formación aprovechando los recursos propuestos en la misma parroquia, en el decanato e igualmente los propuestos a nivel regional y nacional.

 

         Además, la parroquia como lugar concreto, operativo y unificante de toda pastoral en la Iglesia, es el lugar donde confluyen los diversos organismos y movimientos cuyo carisma va a favor de la familia, y que resultan ser auténticas escuelas de formación de agentes de pastoral.

 

         Con todo esto queremos afirmar la importancia de los Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar, y de la formación de los agentes de pastoral familiar, de ahí que nuestro objetivo a alcanzar en esta asamblea será:

 

OBJETIVO

“Reflexionar acerca del ser y que hacer del agente de pastoral familiar para fortalecer a los Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar, y puedan ser estos, instrumentos eficaces de la inculturación del Evangelio”.

 

DESTINATARIOS

-          Los párrocos y los delegados de la Pastoral Familiar.

-          Equipos parroquiales de Pastoral Familiar.

-          Presidentes y equipos diocesanos de los movimientos de familia.

 

MARCO DE REFERENCIA

2006: Formación de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar

Año de la Pastoral Social.

V Encuentro Mundial de las Familias: “La transmisión de la fe en la familia”

25 de Marzo día de la Vida

 

Que Dios nuestro Señor, guíe nuestros pasos, e ilumine con Su Espíritu Santo nuestros trabajos y podamos seguir llevando el Evangelio a todas las familias de nuestra Diócesis de Querétaro.

 

 

LECTIO DIVINA SOBRE Lc. 19,11-28

La responsabilidad en la construcción del Reino.

 

1. Lectura

“Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo, pues: Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: ‘Negocien hasta que vuelva’. Pero sus ciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijera: ‘no queremos que ése reine sobre nosotros’. Cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido diez minas’. Le respondió: ‘!Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo insignificante , toma el gobierno de diez ciudades’. Vino el segundo y dijo: ‘Tu mina, Señor, ha producido cinco minas’. Dijo a éste: ‘Ponte tú también al mando de cinco  ciudades’. Vino el otro y dijo: ‘Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.’ Dícele: ‘Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues,  ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses’. Y dijo a los presentes: ‘Quítenle la mina y dénsela al que tiene las diez minas’. Le dijeron: ‘Señor, tiene ya diez minas’ –Les dijo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’ ‘Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, tráiganlos aquí y mátenlos delante de mí’.

 

Para comprender mejor lo que dice este texto pondremos atención al lenguaje que usa, el contraste entre lo poco que se confía y lo mucho con lo que se premia, el descuido de guardar el encargo en un pañuelo y, por último, el detalle de que el noble se vaya a un país lejano.

 

En primer lugar, en la parábola se usa un lenguaje relacionado con el reinado; así, aparece un hombre noble que marcha a un país lejano para recibir su investidura real, tiene siervos, aparecen algunos que no quieren que reine sobre ellos. La insistencia en esta terminología además de la causa por la que se dice la parábola nos hacen pensar que el mensaje no es ajeno al tema del Reino.

 

En segundo lugar, la parábola guarda una tensión evidente entre el hombre noble y sus siervos (que se supone que lo valoran y aprecian) con los ciudadanos que lo odian y no quieren que reine sobre ellos; incluso, dentro de sus siervos había los que le harían producir sus bienes y el que no. Más aún,  el comportamiento del siervo malo se asemeja a los que no querían que reinara sobre ellos; sus palabras son indicativas: “Señor, (...) tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste” (vv. 21-22). Ahora bien, esta oposición no queda sin consecuencias; al final, quienes se opusieron al reinado terminan siendo eliminados. Por su parte, el que no se opuso pero tampoco produjo queda totalmente sin nada.

 

En tercer lugar, Lucas enfatiza lo sencillo de lo entregado con la excesiva confianza del Señor. Así, a cada uno de los diez siervos les da una mina, es decir, lo equivalente a 100 salarios de un jornalero del tiempo de Jesús. Además, llama la atención que dándoles exactamente lo mismo el resultado sea diferente; no obstante, lo más importante es que no se les pide más de lo que recibieron y que la producción que consiguen les proporciona por parte del señor una confianza exagerada para gobernar las ciudades.

 

En cuarto lugar, sorprende el atrevimiento del tercer siervo de guardar lo que se le había confiado en un pañuelo. Según el evangelio de Lucas el tercer siervo se comporta con una ligereza sorprendente: guarda la mina en un pañuelo para la cabeza cayendo en una imprudencia notable pues, de acuerdo a las costumbres de Palestina, quien envolvía en un lienzo el dinero que se le había confiado estaba obligado –en caso de pérdida- a pagar una indemnización por no haber sido suficiente precavido.

 

Por último, el evangelio enfatiza que aquel hombre noble se fue a un país lejano dejando claro de este modo que aquellos siervos no tenían ninguna presión por parte de su amo. Aquellos siervos tuvieron suficiente libertad para hacer producir su dinero; las palabras del siervo perezoso suenan más a justificación irresponsable que a reclamo legítimo.

 

Desde esta perspectiva el evangelio relaciona la responsabilidad de hacer producir lo que se ha recibido con el seguimiento de Jesús. No es posible decir que se sigue a Jesús sin generar frutos. Ahora bien, el reino de Dios no se espera solamente, sobre todo –según Lucas- se construye (Hech 1,6-8). Es muy probable que el evangelista, ante las tendencias evasivas del compromiso con pretexto de la pronta llegada del Señor, haya enfatizado la responsabilidad de trabajar por el Reino. 

 

Esta tarea no es fácil. La oposición al reino se da explícitamente como en el caso de quienes no querían que aquel Señor reinara sobre ellos; sin embargo, también se da una oposición implícita cuando no se produce. Desde la perspectiva evangélica la oposición a Dios no está fuera del propio grupo sino también dentro y se expresa –según este texto- en la falta de disponibilidad para dar frutos. No se condena la modestia de los frutos sino el preclaro descuido irresponsable que manifiesta, además de una sorprendente imprudencia y ligereza, un desprecio por los bienes del Señor. En este sentido, la ligereza con la que se toman las propiedades del Señor es reflejo de la superficialidad con las que se asume la relación con él y con los hermanos.

 

A esta posibilidad el evangelio agrega un tono esperanzador: quien es capaz de tomar con responsabilidad las cosas e intereses de Dios es digno de confianza para cosas mayores. Es posible que el evangelio quiera relacionar este tipo de responsabilidad con la capacidad de guiar. Sólo quien tiene la capacidad de valorar los bienes del Señor y de comportarse como un siervo responsable ante ellos es capaz de guiar. No hay excusas para no producir frutos. La libertad que ofrece el Señor engrandece la actitud de los responsables al mismo tiempo que evidencia la mediocridad de quienes, a fuerza de buscar pretextos, consideran que pueden convertirse en siervos buenos.

 

2. Meditación

 

No es posible ser discípulo del Señor sin producir frutos que manifiesten su reinado

Existen oposiciones externas e internas a la construcción del Reino de Dios

Sólo si se toman con seriedad y responsabilidad los intereses y preocupaciones del Señor se tiene capacidad suficiente para guiar.

No hay pretextos para ser improductivos

 

Ahora, antes de hacer nuestra oración leamos atentamente:

           

“Es saludable que, de vez en cuando, nos detengamos y miremos todo el panorama. El reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos, sino más allá de nuestra propia visión. A lo largo de nuestra vida logramos hacer sólo una ínfima parte de esa magnífica empresa que es la labor de Dios. Nada de lo que hacemos se completa, lo cual es otra manera de decir que el reino está mucho más allá de nosotros. Ninguna declaración expresa todo lo que se podría decir. Ninguna oración expresa en forma plena nuestra fe. Ninguna confesión nos lleva a la perfección, ninguna visita pastoral nos lleva a la plenitud. Ningún programa cumple con la misión de la Iglesia. Ninguna serie de metas y objetivos incluye todo. Y de eso se trata: plantamos las semillas que un día crecerán. Regamos las semillas que ya fueron plantadas sabiendo que ellas encierran una promesa para el futuro. Colocamos los cimientos para un desarrollo que vendrá más adelante. Proporcionamos la levadura que producirá efectos más allá de nuestra capacidad.

 

No podemos hacer todo y, al percatarnos de esto, encontramos un cierto sentido de liberación. Esto nos permite hacer algo y hacerlo muy bien. Puede que no esté completo pero es un principio, un paso más, una oportunidad para que entre la gracia del Señor y haga el resto.

 

Quizás nunca veamos el resultado final, pero esa es la diferencia entre el maestro de obras y el trabajador. Nosotros somos los trabajadores, no los maestros de obra; somos ministros no Mesías. Somos profetas de un  futuro que no es el nuestro”.

 

3. Oración

Agradezcámosle a Dios el esfuerzo de muchos hermanos nuestros: laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes, obispos... que han tomado con seriedad evangélica su responsabilidad de dar frutos para la construcción del Reino.

 

Reflexionemos delante del Señor qué frutos nos falta producir y qué actitudes necesitamos asumir para ser servidores capacitados para guiar y pidamos perdón a Dios por los pretextos inventados para no producir los frutos que están necesitando nuestra Iglesia y nuestro país.

                           

4. Contemplación-acción

¿Qué actitudes podemos promover para que no se pierda el esfuerzo valioso de muchos hermanos nuestros?

 

¿Qué actitudes debemos asumir para que, en lugar de desgastarnos en la búsqueda de pretextos, promovamos la responsabilidad y la eficacia en nuestros trabajos?

 

¿Qué comportamientos o actitudes se oponen en la realización de la pastoral familiar?

 

¿Qué propósitos podemos hacer para no ser servidores negligentes?

 

¿Cuáles son los pretextos más comunes que inventamos para no producir frutos adecuados?

 

 

Tema 1:        Los agentes de pastoral familiar   

                  Pbro. Saúl Ragoitia Vega

 

El Directorio Nacional de Pastoral Familiar señala al respecto en el número 542: “El primer evangelizador es Jesucristo, que actúa en la Iglesia a través de su Espíritu Santo. Tiene como protagonista responsable a la misma Iglesia, a través de sus estructuras y agentes[1]. Dios llama a todos los bautizados, miembros de una Iglesia particular o parroquia: “vayan también ustedes a mi viña” (Mt 20, 4ss). De acuerdo a su vocación, condición y estado y sus dones o carismas, se convierten en agentes de pastoral con la debida motivación, preparación y organización, en espíritu de comunión y solidaridad…”

 

Los agentes de Pastoral Familiar son: (cf. F.C. 73-76)

“Además de la familia, objeto y sobre todo sujeto de la pastoral familiar, hay que recordar también los otros agentes principales en este campo concreto.” (cf. F.C. 73)

 

1.     El obispo, presbíteros y diáconos.

El obispo es el primer responsable de la Pastoral familiar en la diócesis ayudado por sus presbíteros y diáconos.

 

2.     Los matrimonios y las familias.

    Los esposos, en forma individual o juntos, así como las familias, son actores y sujetos de la Pastoral Familiar, en comunión y colaboración con otros servicios y ministerios operando en el Pueblo de Dios.

 

3.     La vida consagrada: Religiosos y religiosas.

     La ayuda que pueden dar al apostolado de las familias encuentra su primera, fundamental y original expresión en su consagración a Dios.

 

4.     Los fieles laicos.

     Todos aquellos que se comprometen a vivir el Evangelio del matrimonio, la familia y la vida, que promueven pequeñas o amplias comunidades eclesiales familiares y trabajan por la formación y defensa de la familia

 

5.     Laicos especializados.

Todos aquellos que por su profesión aportan su ciencia y su experiencia para la formación y la defensa de la familia. En especial educadores, médicos, juristas, políticos, trabajadores sociales, psicólogos, jueces, personal paramédico, consejeros, etc.

 

6.     Movimientos laicales de familia.

Su tarea será la de suscitar en los miembros un vivo sentido de solidaridad, favorecer una conducta de vida inspirada en el Evangelio y en la fe de la Iglesia, formar las conciencias según los valores cristianos y no según los criterios de la opinión pública, estimular obras de caridad hacia los demás con un espíritu de apertura que hace de las familias cristianas una verdadera fuente de luz y un sano fermento para los demás[2].

 

7.     Los encargados de los medios de la comunicación social (c.f. F.C. 76).

Como responsables en la formación de la opinión pública en cuanto toca a los grandes valores del amor, la sexualidad, el matrimonio, la familia y la vida.

 

Dinámica 1: El perfil del agente de pastoral familiar 

Los agentes de los equipos de Pastoral Familiar son los responsables de la realización concreta de esta pastoral, de esta manera son los instrumentos especialmente eficaces de la inculturación del Evangelio, por eso es necesario tener en cuenta las diferentes cualidades y compromisos de los agentes, para ello, veamos el:

PERFIL DEL AGENTE DE PASTORAL FAMILIAR

 

1.      Vivir concientemente (espiritualidad) su propio sacramento bautismal y matrimonial o sacerdotal.

 

2.      Tener un amor apasionado por la familia y deseos de que otros lo tengan.

 

3.      Buscar un equilibrio entre el ser y el hacer.

 

4.      Ser testigos creíbles del Evangelio y del Pueblo de Dios.

 

5.      Ser representativos de las familias o del presbiterio de su comunidad.

 

6.      Tener liderazgo laical o presbiteral.

 

7.      Tener experiencia de una comunidad que los respalde.

 

8.      Conocer la realidad de las familias de la localidad.

 

9.      Reflexionar las cosas a la luz del Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

 

10.  Ser multiplicadores de todos los programas.

 

11.  Delegar y compartir funciones y responsabilidades a otros agentes.

 

12.  Administrar sus actividades diarias (Familiares y laborales o parroquiales y ministeriales) con el tiempo que le dedican a la Pastoral Familiar.

 

13.  Saber que la prioridad de los laicos va a ser su familia y luego su servicio pastoral.

 

14.  Dar prioridad (los presbíteros) a la Pastoral Familiar, dentro de las diferentes actividades ministeriales de la Parroquia.

 

15.  Tener disponibilidad para prepararse en el servicio de la Pastoral Familiar.

 

16.  Ser, como el Buen Pastor, que busca la oveja perdida y la ayuda.

 

17.  Respetar las estructuras eclesiales y buscar apoyo en ella. Sentido de pertenencia a la Iglesia.

 

18.  Ser visionario para ser proyectos en el momento adecuado y con los recursos suficientes que cumplan con los requerimientos de la comunidad.

 

19.  Ser testimonio y promotor de los valores Familiares.

 

20.  Tener capacidad de dialogo y para trabajar con otros en equipo: Pastoral Orgánica


 

Todo lo anterior se realiza en la Iglesia con el apoyo de los carismas del Espíritu. Los carismas son los dones que Dios nos da para ponerlos al servicio de los demás o para el bien común.

 

A continuación haremos una dinámica en donde cada uno analizará el Perfil del Agente de Pastoral Familiar y ser irá calificando punto por punto (a cada uno se le entregó una hoja con el perfil).

 

Cuando terminen se reúnen por decanatos, comentan el perfil y determinan de forma general como está el perfil del decanato. Se nombra un secretario quien expondrá dicho perfil.

 

Con la presentación del perfil de cada decanato se saca un perfil general de los agentes de pastoral familiar de la diócesis de Querétaro.

 

Conclusión

Como seres humanos tenemos debilidades, pero que las podemos convertir en fortalezas, de ahí la importancia de trabajar en equipo para alcanzar el éxito dentro de nuestro trabajo de la Pastoral Familiar.

 

 

Tema 2: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza»                                                                                                                          

En efecto, al analizar el perfil del agente de Pastoral Familiar, podríamos caer en desánimo, para San Pablo nos alienta, recordándonos en la 2ª  Carta a los Corintios 12,9-10:

 

«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza».Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte”.

 

          Recordemos que el primer evangelizador es Jesucristo, que actúa en la Iglesia a través de su Espíritu Santo, que con sus dones nos impulsa a trabajar en la construcción del Reino. A cada uno se nos han dando talentos, tal como lo hemos reflexionado en la Lectio Divina.

 

          Ahora bien, la Pastoral Familiar que atiende a las familias, se enfrenta ante un gran reto ¿cómo lograr que la familia sea evangelizada y evangelizadora, célula vital de la sociedad, santuario de la vida?

 

          Es necesario poner en juego nuestros dones (talentos). Por eso es necesario ser proactivos y no reactivos, ir más allá de la dependencia o independencia y lograr la interdependencia.

 

 

Tema 3:       ¿Qué es un equipo?

                        Ismael y Lupita Cervantes

 

La Pastoral Familiar, como toda otra pastoral organizada, requiere de equipos o grupos de personas comprometidas y cualificadas para su organización y de la implementación de espacios, grupos y equipos de pastoral familiar.

 

Por eso, es importante definir que es un equipo.

 

Definición de Equipo

·         Comparte un compromiso para alcanzar un objetivo que consideran importante.

·         Se entiende que a menos que trabajen en conjunto ninguno por si solo puede alcanzar el objetivo

·         Cuando sus integrantes tienen un objetivo común, el equipo tiene más posibilidades de éxito.

 

Etapas en el desarrollo de un equipo

 

  1. Formación.                          

  • Cautela

  • Relaciones interpersonales formales

  • Reservada

  • Altas expectativas

 

  1. Tormenta

  • Mas confortables

  • Desacuerdos entre los miembros

  • Difieren las expectativas

  • Resistencia del equipo aceptar a un lider.

 

  1. Normativa

  • Se comprometen a resolver las diferencias

  • Se expresan mas los sentimientos

  • Acuerdan reglas para dar y recibir retroalimentación

  • Quedan de acuerdo en un objetivo común

 

  1. Desempeño

  • El equipo trabaja eficiente y eficaz

  • Relaciones de colaboración

  • Los integrantes confían unos a otros

  • Comprometidos con el proceso y los objetivos.

 

 

Dinámica 2:              ¿Para qué un equipo parroquial de pastoral familiar?

                                   Francisco y Margarita Lizárraga

 

         Ya que hemos visto quienes son los agentes de pastoral familiar, así como su perfil, y reflexionado acerca de qué es un equipo, plantearemos las siguientes preguntas para que se respondan por parroquias y después se reflexionen por decanatos:

 

  1. ¿Para qué se forma un Equipo de Parroquial de Pastoral Familiar (EPPAF)?

  2. ¿Cuáles son los principales obstáculos del EPPAF?

  3. ¿Cómo consideras que un EPAFP pueda coordinarse con su  párroco?

  4. ¿Cómo consideras que un EPPAF pueda coordinarse con el Delegado Decanal?

  5. ¿Qué espera un EPPAF del SEDIPAF?

 

 

Tema 4: Importancia de la formación de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar.

 

El Directorio Nacional de Pastoral Familiar en el número 531 nos señala:

 

Cada parroquia procure la implementación de un equipo, impulsado y promovido por su párroco como responsable, junto con el Obispo, de esta pastoral familiar. A su vez, el equipo parroquial procurará su propia formación aprovechando los recursos propuestos en la misma parroquia, en el decanato o la zona pastoral e igualmente los propuestos a nivel regional y nacional”.

 

El Sr. Obispo D. Mario de Gasperín G. ya en su VIII Carta Pastoral nos impulsaba a Formar Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar, en base a lo que ya el Plan Diocesano de Pastoral nos señalaba.

 

Es claro que esto responde no solo a las necesidades pastorales, sino que es parte fundamental que cada uno según su ministerio y vocación realice su apostolado. De ahí, que el sacerdote, particularmente lo párrocos junto con sus fieles laicos promoverán y atenderán la pastoral de la parroquia. Todos y juntos debemos colaborar en la construcción del Reino. No podemos dejar todo a los sacerdotes, ni pretender que estos sigan trabajando solos. Hoy más que nunca urge el despertar del mundo laical y pueda transformar las realidades temporales.

 

Por eso el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar conciente de todo esto, quiere impulsar la Formación de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar (EPPAF), y la formación de agentes, y facilitar de esta manera la implementación de la Pastoral Familiar en las parroquias.

 

Nuestro compromiso es ofrecer a las parroquias a través de los delegados decanales, herramientas que favorezcan la Pastoral Familiar, integrar los equipos, ofrecer formación de los agentes y acompañamiento. De manera especial lograr que el compromiso de los agentes de Pastoral familiar que integran el equipo deba ser:

 

§         Consciente del valor espiritual de su trabajo.

§         Libre pero con obligación de actuar.

§         Voluntario por sentir la necesidad de servicio a los demás.

§         Comprometido con Dios y con su plan salvífico.

§         Servicial a todos los niveles con apertura comunitaria e individual.

§         Responsable de ser participe del plan de Dios.

§         Solidario con los demás participantes y personas que lo necesitan.

§         Trascendente pensando que lo que se hace, debe perdurar.

§         Provechoso puesto que nuestro tiempo en la tierra es breve.

§         Comunitario para poder dar amor y servicio a los demás.

§         Abierto a todos los cambios necesarios según las necesidades.

§         Reflexivo para poder ver lo que se hace y lo que falta por hacer.

§         Alegre para poder transmitir el amor de Dios.

§         Virtuoso para garantizar el servicio al que ha sido llamado.

§         Sincero buscando la gloria de Dios y no la propia.

§         Afectivo para relacionarse con los semejantes dando lo mejor de sí.

§         Efectivo en el trabajo pastoral, demostrándolo en la evaluación final.


 

 

 
 

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