“La importancia de
los Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar”
PRESENTACIÓN
Con gran
alegría nos encontramos nuevamente para celebrar nuestra IV
Asamblea Diocesana de Pastoral Familiar, en continuidad con las
tres asambleas celebradas en los años 2003, 2004 y 2005, cuyos
objetivos fueron:
I ASAMBLEA
DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR
Valorar y
asumir la Pastoral Familiar como una llamada urgente que surge
del “Duc in altum” de Jesucristo, en la voz del Papa Juan
Pablo II, para responder con sabiduría pastoral a lo que Dios y
la realidad nos están pidiendo hoy.
II
ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR
Ofrecer
las bases y las herramientas necesarias para que en cada
Parroquia se integre el equipo de Pastoral Familiar, a partir
del Encuentro con Cristo y el permanente alimento espiritual de
la Eucaristía.
III
ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR
Presentar el Directorio Nacional de Pastoral Familiar como
instrumento iluminador de la Pastoral familiar para fortalecer a
los equipos parroquiales de pastoral familiar y a los
movimientos de familia en su misión de anunciar, celebrar y
servir al Evangelio del matrimonio, la familia y la vida.
IV ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR
En esta ocasión y considerando nuestro proceso marcado en los
objetivos presentados, y en base a nuestro proyecto como SEDIPAF,
enfocaremos nuestra mirada en los Equipos Parroquiales de
Pastoral Familiar y en el ser y que hacer de los agentes.
La Pastoral Familiar, como toda otra pastoral organizada,
requiere de equipos o grupos de personas comprometidas y
cualificadas para su organización y de la implementación de
espacios, grupos y equipos de pastoral familiar, teniendo en
cuenta también los movimientos y organismos a favor de la
familia, que garanticen su continuidad y las metas de esta
pastoral.
Cada parroquia debe procurar la implementación de un equipo,
impulsado y promovido por su párroco como responsable, junto con
el Obispo, de esta pastoral familiar. A su vez, el equipo
parroquial procurará su propia formación aprovechando los
recursos propuestos en la misma parroquia, en el decanato e
igualmente los propuestos a nivel regional y nacional.
Además, la parroquia como lugar concreto, operativo y unificante
de toda pastoral en la Iglesia, es el lugar donde confluyen los
diversos organismos y movimientos cuyo carisma va a favor de la
familia, y que resultan ser auténticas escuelas de formación de
agentes de pastoral.
Con todo esto queremos afirmar la importancia de los Equipos
Parroquiales de Pastoral Familiar, y de la formación de los
agentes de pastoral familiar, de ahí que nuestro objetivo a
alcanzar en esta asamblea será:
OBJETIVO
“Reflexionar acerca del ser y que hacer del agente de pastoral
familiar para fortalecer a los Equipos Parroquiales de Pastoral
Familiar, y puedan ser estos, instrumentos eficaces de la
inculturación del Evangelio”.
DESTINATARIOS
-Los
párrocos y los delegados de la Pastoral Familiar.
-Equipos
parroquiales de Pastoral Familiar.
-
Presidentes y equipos diocesanos de los movimientos de familia.
MARCO DE
REFERENCIA
2006:
Formación de Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar
Año de la
Pastoral Social.
V
Encuentro Mundial de las Familias: “La transmisión de la fe en
la familia”
25 de
Marzo día de la Vida
Que Dios
nuestro Señor, guíe nuestros pasos, e ilumine con Su Espíritu
Santo nuestros trabajos y podamos seguir llevando el Evangelio a
todas las familias de nuestra Diócesis de Querétaro.
LECTIO DIVINA SOBRE Lc. 19,11-28
La responsabilidad en la construcción del Reino.
1. Lectura
“Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola,
porque estaba él cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino
de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo, pues: Un hombre
noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real
y volverse. Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les
dijo: ‘Negocien hasta que vuelva’. Pero sus ciudadanos lo
odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijera: ‘no
queremos que ése reine sobre nosotros’. Cuando regresó, después
de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos
suyos a los que había dado el dinero, para saber lo que había
ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: ‘Señor, tu mina
ha producido diez minas’. Le respondió: ‘!Muy bien, siervo
bueno!; ya que has sido fiel en lo insignificante , toma el
gobierno de diez ciudades’. Vino el segundo y dijo: ‘Tu mina,
Señor, ha producido cinco minas’. Dijo a éste: ‘Ponte tú también
al mando de cinco ciudades’. Vino el otro y dijo: ‘Señor, aquí
tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía
miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no
pusiste y cosechas lo que no sembraste.’ Dícele: ‘Por tu propia
boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo,
que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues, ¿por
qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo
habría cobrado con los intereses’. Y dijo a los presentes:
‘Quítenle la mina y dénsela al que tiene las diez minas’. Le
dijeron: ‘Señor, tiene ya diez minas’ –Les dijo que a todo el
que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se
le quitará.’ ‘Y a esos enemigos míos, que no querían que yo
reinara sobre ellos, tráiganlos aquí y mátenlos delante de mí’.
Para comprender mejor lo que dice este texto pondremos atención
al lenguaje que usa, el contraste entre lo poco que se confía y
lo mucho con lo que se premia, el descuido de guardar el encargo
en un pañuelo y, por último, el detalle de que el noble se vaya
a un país lejano.
En primer lugar, en la parábola se usa un lenguaje relacionado
con el reinado; así, aparece un hombre noble que marcha a un
país lejano para recibir su investidura real, tiene siervos,
aparecen algunos que no quieren que reine sobre ellos. La
insistencia en esta terminología además de la causa por la que
se dice la parábola nos hacen pensar que el mensaje no es ajeno
al tema del Reino.
En segundo lugar, la parábola guarda una tensión evidente entre
el hombre noble y sus siervos (que se supone que lo valoran y
aprecian) con los ciudadanos que lo odian y no quieren que reine
sobre ellos; incluso, dentro de sus siervos había los que le
harían producir sus bienes y el que no. Más aún, el
comportamiento del siervo malo se asemeja a los que no querían
que reinara sobre ellos; sus palabras son indicativas: “Señor,
(...) tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo
que no pusiste y cosechas lo que no sembraste” (vv. 21-22).
Ahora bien, esta oposición no queda sin consecuencias; al final,
quienes se opusieron al reinado terminan siendo eliminados. Por
su parte, el que no se opuso pero tampoco produjo queda
totalmente sin nada.
En tercer lugar, Lucas enfatiza lo sencillo de lo entregado con
la excesiva confianza del Señor. Así, a cada uno de los diez
siervos les da una mina, es decir, lo equivalente a 100 salarios
de un jornalero del tiempo de Jesús. Además, llama la atención
que dándoles exactamente lo mismo el resultado sea diferente; no
obstante, lo más importante es que no se les pide más de lo que
recibieron y que la producción que consiguen les proporciona por
parte del señor una confianza exagerada para gobernar las
ciudades.
En cuarto lugar, sorprende el atrevimiento del tercer siervo de
guardar lo que se le había confiado en un pañuelo. Según el
evangelio de Lucas el tercer siervo se comporta con una ligereza
sorprendente: guarda la mina en un pañuelo para la cabeza
cayendo en una imprudencia notable pues, de acuerdo a las
costumbres de Palestina, quien envolvía en un lienzo el dinero
que se le había confiado estaba obligado –en caso de pérdida- a
pagar una indemnización por no haber sido suficiente precavido.
Por último, el evangelio enfatiza que aquel hombre noble se fue
a un país lejano dejando claro de este modo que aquellos siervos
no tenían ninguna presión por parte de su amo. Aquellos siervos
tuvieron suficiente libertad para hacer producir su dinero; las
palabras del siervo perezoso suenan más a justificación
irresponsable que a reclamo legítimo.
Desde esta perspectiva el evangelio relaciona la responsabilidad
de hacer producir lo que se ha recibido con el seguimiento de
Jesús. No es posible decir que se sigue a Jesús sin generar
frutos. Ahora bien, el reino de Dios no se espera solamente,
sobre todo –según Lucas- se construye (Hech 1,6-8). Es muy
probable que el evangelista, ante las tendencias evasivas del
compromiso con pretexto de la pronta llegada del Señor, haya
enfatizado la responsabilidad de trabajar por el Reino.
Esta tarea no es fácil. La oposición al reino se da
explícitamente como en el caso de quienes no querían que aquel
Señor reinara sobre ellos; sin embargo, también se da una
oposición implícita cuando no se produce. Desde la perspectiva
evangélica la oposición a Dios no está fuera del propio grupo
sino también dentro y se expresa –según este texto- en la falta
de disponibilidad para dar frutos. No se condena la modestia de
los frutos sino el preclaro descuido irresponsable que
manifiesta, además de una sorprendente imprudencia y ligereza,
un desprecio por los bienes del Señor. En este sentido, la
ligereza con la que se toman las propiedades del Señor es
reflejo de la superficialidad con las que se asume la relación
con él y con los hermanos.
A esta posibilidad el evangelio agrega un tono esperanzador:
quien es capaz de tomar con responsabilidad las cosas e
intereses de Dios es digno de confianza para cosas mayores. Es
posible que el evangelio quiera relacionar este tipo de
responsabilidad con la capacidad de guiar. Sólo quien tiene la
capacidad de valorar los bienes del Señor y de comportarse como
un siervo responsable ante ellos es capaz de guiar. No hay
excusas para no producir frutos. La libertad que ofrece el Señor
engrandece la actitud de los responsables al mismo tiempo que
evidencia la mediocridad de quienes, a fuerza de buscar
pretextos, consideran que pueden convertirse en siervos buenos.
2. Meditación
No es posible ser discípulo del Señor sin producir frutos que
manifiesten su reinado
Existen oposiciones externas e internas a la construcción del
Reino de Dios
Sólo si se toman con seriedad y responsabilidad los intereses y
preocupaciones del Señor se tiene capacidad suficiente para
guiar.
No hay pretextos para ser improductivos
Ahora, antes de hacer nuestra oración leamos atentamente:
“Es
saludable que, de vez en cuando, nos detengamos y miremos todo
el panorama. El reino no sólo está más allá de nuestros
esfuerzos, sino más allá de nuestra propia visión. A lo largo de
nuestra vida logramos hacer sólo una ínfima parte de esa
magnífica empresa que es la labor de Dios. Nada de lo que
hacemos se completa, lo cual es otra manera de decir que el
reino está mucho más allá de nosotros. Ninguna declaración
expresa todo lo que se podría decir. Ninguna oración expresa en
forma plena nuestra fe. Ninguna confesión nos lleva a la
perfección, ninguna visita pastoral nos lleva a la plenitud.
Ningún programa cumple con la misión de la Iglesia. Ninguna
serie de metas y objetivos incluye todo. Y de eso se trata:
plantamos las semillas que un día crecerán. Regamos las semillas
que ya fueron plantadas sabiendo que ellas encierran una promesa
para el futuro. Colocamos los cimientos para un desarrollo que
vendrá más adelante. Proporcionamos la levadura que producirá
efectos más allá de nuestra capacidad.
No podemos
hacer todo y, al percatarnos de esto, encontramos un cierto
sentido de liberación. Esto nos permite hacer algo y hacerlo muy
bien. Puede que no esté completo pero es un principio, un paso
más, una oportunidad para que entre la gracia del Señor y haga
el resto.
Quizás
nunca veamos el resultado final, pero esa es la diferencia entre
el maestro de obras y el trabajador. Nosotros somos los
trabajadores, no los maestros de obra; somos ministros no
Mesías. Somos profetas de un futuro que no es el nuestro”.
3. Oración
Agradezcámosle a Dios el esfuerzo de muchos hermanos nuestros:
laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes, obispos... que han
tomado con seriedad evangélica su responsabilidad de dar frutos
para la construcción del Reino.
Reflexionemos delante del Señor qué frutos nos falta producir y
qué actitudes necesitamos asumir para ser servidores capacitados
para guiar y pidamos perdón a Dios por los pretextos inventados
para no producir los frutos que están necesitando nuestra
Iglesia y nuestro país.
4. Contemplación-acción
¿Qué actitudes podemos promover para que no se pierda el
esfuerzo valioso de muchos hermanos nuestros?
¿Qué actitudes debemos asumir para que, en lugar de desgastarnos
en la búsqueda de pretextos, promovamos la responsabilidad y la
eficacia en nuestros trabajos?
¿Qué comportamientos o actitudes se oponen en la realización de
la pastoral familiar?
¿Qué propósitos podemos hacer para no ser servidores
negligentes?
¿Cuáles son los pretextos más comunes que inventamos para no
producir frutos adecuados?
Tema 1: Los agentes de pastoral familiar
Pbro. Saúl Ragoitia Vega
El
Directorio Nacional de Pastoral Familiar señala al respecto en
el número 542: “El primer evangelizador es Jesucristo, que actúa
en la Iglesia a través de su Espíritu Santo. Tiene como
protagonista responsable a la misma Iglesia, a través de sus
estructuras y agentes[1].
Dios llama a todos los bautizados, miembros de una Iglesia
particular o parroquia: “vayan también ustedes a mi viña”
(Mt 20, 4ss).
De acuerdo a su vocación, condición y estado y sus dones o
carismas, se convierten en agentes de pastoral con la debida
motivación, preparación y organización, en espíritu de comunión
y solidaridad…”
Los
agentes de Pastoral Familiar son: (cf. F.C. 73-76)
“Además de
la familia, objeto y sobre todo sujeto de la pastoral familiar,
hay que recordar también los otros agentes principales en este
campo concreto.” (cf. F.C. 73)
1.El obispo,
presbíteros y diáconos.
El obispo
es el primer responsable de la Pastoral familiar en la diócesis
ayudado por sus presbíteros y diáconos.
2.Los
matrimonios y las familias.
Los
esposos, en forma individual o juntos, así como las familias,
son actores y sujetos de la Pastoral Familiar, en comunión y
colaboración con otros servicios y ministerios operando en el
Pueblo de Dios.
3.La vida
consagrada: Religiosos y religiosas.
La
ayuda que pueden dar al apostolado de las familias encuentra su
primera, fundamental y original expresión en su consagración a
Dios.
4.Los fieles
laicos.
Todos
aquellos que se comprometen a vivir el Evangelio del matrimonio,
la familia y la vida, que promueven pequeñas o amplias
comunidades eclesiales familiares y trabajan por la formación y
defensa de la familia
5.Laicos
especializados.
Todos
aquellos que por su profesión aportan su ciencia y su
experiencia para la formación y la defensa de la familia. En
especial educadores, médicos, juristas, políticos, trabajadores
sociales, psicólogos, jueces, personal paramédico, consejeros,
etc.
6.
Movimientos laicales de familia.
Su tarea
será la de suscitar en los miembros un vivo sentido de
solidaridad, favorecer una conducta de vida inspirada en el
Evangelio y en la fe de la Iglesia, formar las conciencias según
los valores cristianos y no según los criterios de la opinión
pública, estimular obras de caridad hacia los demás con un
espíritu de apertura que hace de las familias cristianas una
verdadera fuente de luz y un sano fermento para los demás[2].
7.Los
encargados de los medios de la comunicación social (c.f. F.C.
76).
Como
responsables en la formación de la opinión pública en cuanto
toca a los grandes valores del amor, la sexualidad, el
matrimonio, la familia y la vida.
Dinámica
1: El perfil del agente de pastoral familiar
Los
agentes de los equipos de Pastoral Familiar son los responsables
de la realización concreta de esta pastoral, de esta manera son
los instrumentos especialmente eficaces de la inculturación del
Evangelio, por eso es necesario tener en cuenta las diferentes
cualidades y compromisos de los agentes, para ello, veamos el:
PERFIL DEL
AGENTE DE PASTORAL FAMILIAR
1.Vivir concientemente (espiritualidad) su propio
sacramento bautismal y matrimonial o sacerdotal.
2.Tener un amor apasionado por la familia y deseos de que
otros lo tengan.
3.Buscar un equilibrio entre el ser y el hacer.
4.Ser testigos creíbles del Evangelio y del Pueblo de Dios.
5.Ser representativos de las familias o del presbiterio de
su comunidad.
6.Tener liderazgo laical o presbiteral.
7.Tener experiencia de una comunidad que los respalde.
8.Conocer la realidad de las familias de la localidad.
9.Reflexionar las cosas a la luz del Evangelio y el
Magisterio de la Iglesia.
10.Ser multiplicadores de todos los programas.
11.Delegar y compartir funciones y responsabilidades a otros
agentes.
12.Administrar sus actividades diarias (Familiares y
laborales o parroquiales y ministeriales) con el tiempo que le
dedican a la Pastoral Familiar.
13.Saber que la prioridad de los laicos va a ser su familia
y luego su servicio pastoral.
14.Dar prioridad (los presbíteros) a la Pastoral Familiar,
dentro de las diferentes actividades ministeriales de la
Parroquia.
15.Tener disponibilidad para prepararse en el servicio de la
Pastoral Familiar.
16.Ser, como el Buen Pastor, que busca la oveja perdida y la
ayuda.
17.Respetar las estructuras eclesiales y buscar apoyo en
ella. Sentido de pertenencia a la Iglesia.
18.Ser visionario para ser proyectos en el momento adecuado
y con los recursos suficientes que cumplan con los
requerimientos de la comunidad.
19.Ser testimonio y promotor de los valores Familiares.
20.Tener capacidad de dialogo y para trabajar con otros en
equipo: Pastoral Orgánica
Todo
lo anterior se realiza en la Iglesia con el apoyo de los
carismas del Espíritu. Los carismas son los dones que Dios
nos da para ponerlos al servicio de los demás o para el bien
común.
A continuación haremos una dinámica en donde cada uno
analizará el Perfil del Agente de Pastoral Familiar y ser
irá calificando punto por punto (a cada uno se le entregó
una hoja con el perfil).
Cuando terminen se reúnen por decanatos, comentan el perfil
y determinan de forma general como está el perfil del
decanato. Se nombra un secretario quien expondrá dicho
perfil.
Con la presentación del perfil de cada decanato se saca un
perfil general de los agentes de pastoral familiar de la
diócesis de Querétaro.
Conclusión
Como seres humanos tenemos debilidades, pero que las podemos
convertir en fortalezas, de ahí la importancia de trabajar
en equipo para alcanzar el éxito dentro de nuestro trabajo
de la Pastoral Familiar.
Tema
2:
«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la
flaqueza»
En efecto, al analizar el perfil del agente de Pastoral
Familiar, podríamos caer en desánimo, para San Pablo nos
alienta, recordándonos en la 2ª Carta a los Corintios
12,9-10:
“«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la
flaqueza».Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome
sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza
de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las
injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las
angustias sufridas por Cristo; pues, cuando soy débil,
entonces es cuando soy fuerte”.
Recordemos que el primer evangelizador es
Jesucristo, que actúa en la Iglesia a través de su Espíritu
Santo, que con sus dones nos impulsa a trabajar en la
construcción del Reino. A cada uno se nos han dando
talentos, tal como lo hemos reflexionado en la Lectio
Divina.
Ahora bien, la Pastoral Familiar que atiende a las
familias, se enfrenta ante un gran reto ¿cómo lograr que la
familia sea evangelizada y evangelizadora, célula vital de
la sociedad, santuario de la vida?
Es necesario poner en juego nuestros dones
(talentos). Por eso es necesario ser proactivos y no
reactivos, ir más allá de la dependencia o independencia y
lograr la interdependencia.
Tema
3:¿Qué es un equipo?
Ismael y Lupita Cervantes
La Pastoral Familiar, como toda otra pastoral organizada,
requiere de equipos o grupos de personas comprometidas y
cualificadas para su organización y de la implementación de
espacios, grupos y equipos de pastoral familiar.
Por eso, es importante definir que es un equipo.
Definición de Equipo
·
Comparte un compromiso para alcanzar un objetivo que
consideran importante.
·
Se entiende que a menos que trabajen en conjunto ninguno por
si solo puede alcanzar el objetivo
·
Cuando sus integrantes tienen un objetivo común, el equipo
tiene más posibilidades de éxito.
Etapas en el desarrollo de un equipo
Formación.
Cautela
Relaciones interpersonales formales
Reservada
Altas expectativas
Tormenta
Mas confortables
Desacuerdos entre los miembros
Difieren las expectativas
Resistencia del equipo aceptar a un lider.
Normativa
Se comprometen a resolver las diferencias
Se expresan mas los sentimientos
Acuerdan reglas para dar y recibir retroalimentación
Quedan de acuerdo en un objetivo común
Desempeño
El equipo trabaja eficiente y eficaz
Relaciones
de
colaboración
Los integrantes confían unos a otros
Comprometidos con el proceso y los objetivos.
Dinámica 2: ¿Para
qué un equipo parroquial de pastoral familiar?
Francisco y Margarita Lizárraga
Ya que hemos visto quienes son los agentes de
pastoral familiar, así como su perfil, y reflexionado acerca
de qué es un equipo, plantearemos las siguientes preguntas
para que se respondan por parroquias y después se
reflexionen por decanatos:
¿Para qué se forma un Equipo de Parroquial de Pastoral
Familiar (EPPAF)?
¿Cuáles son los principales obstáculos del EPPAF?
¿Cómo consideras que un EPAFP pueda coordinarse con su
párroco?
¿Cómo consideras que un EPPAF pueda coordinarse con el
Delegado Decanal?
¿Qué espera un EPPAF del SEDIPAF?
Tema 4:Importancia de la formación de Equipos Parroquiales de
Pastoral Familiar.
El Directorio Nacional de Pastoral Familiar en el número 531
nos señala:
“Cada parroquia procure la implementación de un
equipo, impulsado y promovido por su párroco como
responsable, junto con el Obispo, de esta pastoral
familiar. A su vez, el equipo parroquial procurará su
propia formación aprovechando los recursos propuestos en
la misma parroquia, en el decanato o la zona pastoral e
igualmente los propuestos a nivel regional y nacional”.
El Sr. Obispo D. Mario de Gasperín G. ya en su VIII Carta
Pastoral nos impulsaba a Formar Equipos Parroquiales de
Pastoral Familiar, en base a lo que ya el Plan Diocesano de
Pastoral nos señalaba.
Es claro que esto responde no solo a las necesidades
pastorales, sino que es parte fundamental que cada uno según
su ministerio y vocación realice su apostolado. De ahí, que
el sacerdote, particularmente lo párrocos junto con sus
fieles laicos promoverán y atenderán la pastoral de la
parroquia. Todos y juntos debemos colaborar en la
construcción del Reino. No podemos dejar todo a los
sacerdotes, ni pretender que estos sigan trabajando solos.
Hoy más que nunca urge el despertar del mundo laical y pueda
transformar las realidades temporales.
Por eso el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar
conciente de todo esto, quiere impulsar la Formación de
Equipos Parroquiales de Pastoral Familiar (EPPAF), y la
formación de agentes, y facilitar de esta manera la
implementación de la Pastoral Familiar en las parroquias.
Nuestro compromiso es ofrecer a las parroquias a través de
los delegados decanales, herramientas que favorezcan la
Pastoral Familiar, integrar los equipos, ofrecer formación
de los agentes y acompañamiento. De manera especial lograr
que el compromiso de los agentes de Pastoral familiar que
integran el equipo deba ser:
§Consciente
del valor
espiritual de su trabajo.
§Libre
pero con obligación de actuar.
§Voluntario
por sentir la necesidad de servicio a los demás.
§
Comprometido
con Dios y con su plan salvífico.
§Servicial
a todos
los niveles con apertura comunitaria e individual.
§
Responsable
de ser participe del plan de Dios.
§Solidario
con los demás participantes y personas que lo necesitan.
§
Trascendente
pensando que lo que se hace, debe perdurar.
§Provechoso
puesto que nuestro tiempo en la tierra es breve.
§
Comunitario
para poder dar amor y servicio a los demás.
§Abierto
a todos
los cambios necesarios según las necesidades.
§Reflexivo
para poder ver lo que se hace y lo que falta por hacer.
§Alegre
para poder
transmitir el amor de Dios.
§Virtuoso
para garantizar el servicio al que ha sido llamado.
§Sincero
buscando la gloria de Dios y no la propia.
§Afectivo
para relacionarse con los semejantes dando lo mejor de sí.
§Efectivo
en el
trabajo pastoral, demostrándolo en la evaluación final.