SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL FAMILIAR

Diócesis de Querétaro

V ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL FAMILIAR

 

“El matrimonio: comunidad de vida y de amor entre un hombre y una mujer”

24 de marzo de 2007

 

OBJETIVO DE LA ASAMBLEA

Reflexionar acerca de la grandeza del matrimonio y proponer acciones concretas para fortalecer la unión conyugal.

 

OBJETIVO DEL AÑO DEL MATRIMONIO

Que el año 2007 se consagre al tema del matrimonio, anunciándolo y celebrándolo, para que se tome conciencia sobre su significado y valor como institución natural y como sacramento, y se consoliden familias más sanas y fuertes.

 

DESTINATARIOS

  • Los párrocos y los delegados de la Pastoral Familiar.

  • Equipos parroquiales de Pastoral Familiar.

  • Presidentes y equipos diocesanos de los movimientos de familia.

 

MARCO DE REFERENCIA

  • 2007: Año de la Liturgia y de la Piedad Popular.

  • Mayo: V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

  • 25 de Marzo día de la Vida

 

Que Dios nuestro Señor, guíe nuestros pasos, e ilumine con Su Espíritu Santo nuestros trabajos y podamos seguir llevando el Evangelio a todas las familias de nuestra Diócesis de Querétaro.

 

 

 

LECTIO DIVINA

“Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”

Mc 10, 2-12

 

1.     Lectura

Evangelio Según San Marcos

2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?»

3 El les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?»

4 Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.»

5 Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto.

6 Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra.

7 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre,

8 y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino  una sola carne.

9  Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.»

10  Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto.

11  El les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla;

12  y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Palabra del Señor

 

·         ¿A quiénes enseñaba Jesús? ¿Quiénes se acercan a Jesús para ponerlo a prueba? ¿Qué le preguntan? ¿Con qué pregunta les responde Jesús? 

·         ¿Qué es lo que permitió Moisés según los fariseos? ¿Por qué dio Moisés ese precepto (v. 5)?

·         ¿Desde cuándo Dios hizo a los seres humanos varón y hembra? ¿Por qué dejará el hombre a su padre y a su madre y se harán una sola carne?

·         ¿El hombre y la mujer son dos o una sola carne?

·         ¿Puede separar el hombre lo que Dios unió?  ¿En dónde estaba Jesús cuando los discípulos le preguntaban sobre esto? ¿Quién comete adulterio?

 

Lee también Dt 24,1-4: ¿Por qué “razón” un hombre podía darle un acta de divorcio a su esposa? ¿Podía volverla a tomar como esposa después de haberla despedido? ¿Por qué?

 

 

Para comprender mejor este evangelio pongamos atención en algunos detalles. En primer lugar, debemos tomar en cuenta que la pregunta “¿Puede el marido repudiar a  la mujer?” que los fariseos hacen a Jesús refleja una práctica muy común en el judaísmo de su tiempo. Existía la posibilidad de disolver legalmente casi todos los matrimonios; el divorcio estaba previsto en la ley. De ahí que la pregunta, como afirma el mismo evangelio, es sólo para ponerlo a prueba.

 

En segundo lugar, debemos tomar en cuenta que en tiempos de Jesús el texto de Dt 24,1ss era la base para el divorcio. Debido a que la mujer era considerada propiedad del marido en la práctica sólo el hombre podía despedir a la mujer. El texto de Deuteronomio afirma que lo puede hacer por encontrar algo que le desagrade, algo vergonzoso. La interpretación era tan amplia y —en ocasiones hasta ridícula— que las causas del despido podían ser, desde el adulterio hasta dejar quemar la sopa.

En el ámbito greco-romano también era posible disolver el matrimonio de diversas maneras; sin embargo, a diferencia de la práctica de la legislación judía, la esposa podía abandonar al esposo. No obstante, era bastante valorada —como en el ámbito judío— la fidelidad matrimonial.

En tercer lugar, debemos hacer notar que de acuerdo al evangelio los fariseos se aferran a un punto de vista mientras que Jesús va al origen, al comienzo, a cómo deben ser las cosas.  Mientras ellos basan su comportamiento en una opinión, Jesús lo hace en un principio; ellos se guían por la excepción, el Maestro por un valor. Los fariseos preguntan por lo que les interesa, Jesús en cambio pregunta por el mandamiento de Dios.  De este modo, la voluntad de Dios proclamada por Jesús se contrapone totalmente a lo que Moisés había prescrito. Estamos ante dos maneras de percibir algo fundamental de la vida: la unión del hombre y la mujer, el matrimonio. Elegir una u otra tenía sus consecuencias.

En cuarto lugar, cuando Jesús se refiere a la prescripción de Moisés (citada por los fariseos) de escribir un acta de divorcio, la relaciona con su dureza de corazón. “Ser duro de corazón” es un verbo que, de acuerdo al uso que tiene en el Antiguo Testamento, se relaciona con  la falta de sensibilidad para las instrucciones divinas a causa de la continua desobediencia a los principios de vida (mandamientos) de Dios. Esto se comprende mejor si recordamos que en  el judaísmo hubo una devaluación de los mandamientos. Existía la idea de que quienes habían adorado al becerro de oro (Ex 32, 1-35)  habían recibido una legislación de rango más bajo. Así parece reflejarlo aquel texto de Ezequiel 20,25 cuando afirma: “Llegué a darles preceptos que no eran buenos y normas con las que no podrían vivir”. De esta manera, el precepto de Moisés que refleja su dureza de corazón no sólo es incompleto sino que, además, se contrapone a la voluntad de Dios.

En quinto lugar, debemos considerar las palabras de Jesús. El Maestro recurre a un argumento frecuente en la literatura sapiencial: “desde el comienzo de la creación”; además agrega dos referencias del Génesis (1,27; 2,24) para remarcar la idea primigenia de Dios en contraposición a un mandamiento secundario. Según Jesús hay que establecer el estado original. Es necesario ir al hecho y sentido de la creación del hombre y la mujer para comprender de manera adecuada la unión entre ellos. La vida del hombre y de la mujer está destinada una para la otra. Desde esta perspectiva, la permanente unión entre el hombre y la mujer corresponde al plan de Dios; la separación o la posibilidad abierta de ésta contradicen el proyecto divino.

La unión del hombre y la mujer en matrimonio tiene carácter divino, viene de Dios; por eso, el hombre no puede violentarla. Cuando el ser humano se convierte, más en obstáculo que en colaborador del plan divino, las consecuencias son gravísimas y los desórdenes se multiplican. El hombre, de acuerdo a Marcos tiene el riesgo de organizar su vida con principios secundarios olvidándose de lo fundamental, entorpeciendo y hasta destruyendo el plan de Dios. Si la unión entre el hombre y la mujer corresponde al plan divino las personas no pueden imaginarla a su antojo.

En sexto lugar, es necesario considerar el contenido del diálogo privado con los discípulos. Las palabras del Señor no deben interpretarse como si promoviera la igualdad de condiciones para fallar; señalan más bien la igualdad en la responsabilidad. En una sociedad patriarcal en las que se veían las faltas del hombre con menos rigor que las de la mujer el evangelio deja claro que, ambos, son iguales en responsabilidad. No es más culpable la mujer por el solo hecho de no ser hombre.

Por otra parte, en las palabras de Jesús se insiste en que ambos, hombre y mujer, si despiden a su esposa/o y se casan con otra/o comenten adulterio. El evangelio quiere remarcar, una vez más, la gravedad de la separación.

 

2.     Meditación

Este evangelio que hemos leído atentamente no pretende darnos un tratado completo del matrimonio. Sería incorrecto querer sacar demasiadas cosas de un solo texto. Sin embargo, sí señala algunos aspectos fundamentales para comprender de manera adecuada el matrimonio.

Se deja claro que en la vida no hay que regirse por opiniones secundarias sino por principios. Debemos estar muy atentos a lo que vamos decidiendo pues en muchos momentos nos puede ganar la conveniencia en lugar de la convicción; tenemos el riesgo de guiarnos por la excepción en lugar de aceptar con madurez las exigencias de lo que hemos elegido. La vida no es un juego; las personas no son juguetes que podamos desechar a la hora en que se nos antoje. La vida matrimonial no puede regirse por opiniones secundarias que atenten contra los valores que le sirven de fundamento.

El evangelio deja claro también que las personas a fuerza de querer justificarnos en nuestros errores podemos respaldar comportamientos que, si somos honestos, nos damos cuenta que deterioran nuestra vida y no alcanzan a solucionar realmente el problema desde su raíz. Con relación al matrimonio existe el riesgo de que, a fuerza de ver separaciones o divorcios, se terminen justificando; que se confunda la comprensión hacia las personas que están separadas o divorciadas con la justificación de su situación; de que la inmadurez llegue a un grado en el que siempre se quiera entrar en la excepción de la regla.

El evangelio contiene además una seria invitación a orientarse en la vida por los principios de Dios. La unidad matrimonial no es un añadido; es algo indispensable en el matrimonio. Es una gracia de Dios que supone la responsabilidad de los esposos.  Esta unidad en el matrimonio es algo querido por Dios pero además –por esto mismo- conveniente para el ser humano. La unidad no es un juego; debe ser una convicción. Si esto no se toma  con suficiente seriedad las consecuencias religiosas, sociales, psicológicas… son desastrosas.

Se hace necesaria una aclaración: es cierto que los principios están claros, los valoramos y defendemos. Sin embargo, esta claridad de pensamiento y de convicción debe hacernos profundamente misericordiosos ante nuestros hermanos y hermanas que han sufrido la separación, el divorcio o el abandono. La claridad de principios debe hacernos más exigentes con nosotros mismos, más comprometidos en la construcción de mejores familias y matrimonios en nuestra comunidad, pero también, más misericordiosos con las personas que sufren y padecen alguna situación irregular en su matrimonio.

 

3.     Oración

·         Agradezcamos a Dios el don del matrimonio; especialmente démosle gracias por la unidad en el amor que viven muchos de ellos.

·         Encomendemos a quienes sufren las consecuencias de la separación o del divorcio.

·         Pidámosle por todas las parejas que sufren confusión o están en un momento difícil de su vida.

·         Encomendémosle a todos los matrimonios para que Él los anime con su gracia permanentemente y vivan orientados, no por opiniones secundarias, sino por auténticos valores.

·         Pidámosle que nos dé a todos, especialmente a los casados, la virtud de no andar a la caza de pretextos para justificar situaciones incorrectas en la vida de pareja.

·         Roguémosle que todos, y en especial quienes están casados, se convenzan de que la unidad en el matrimonio corresponde al plan de Dios.

 

4.     Contemplación – acción

¿Qué podemos hacer para promover más la unidad en el amor en nuestras familias?

¿Qué propósito debemos y podemos hacer para convencernos cada vez más de que la unidad del matrimonio corresponde al Plan de Dios?

Si eres casado o casada ¿Qué propósito puedes hacer para superar los problemas actuales que están poniendo en riesgo tu matrimonio?

Si tenemos papás o hermanos casados ¿Qué podemos como hijos y hermanos para favorecer la unidad en sus matrimonios?

Si eres suegra o suegro ¿qué puedes hacer para no obstaculizar o quebrantar la unidad de los matrimonios de tus hijos/as?

¿En qué aspecto de nuestra vida debemos poner más atención para guiarnos por los principios de Dios y no por opiniones secundarias?

¿En qué nos podemos comprometer –casados y no casados- para trabajar por el bien de la familia y del matrimonio?

¿Qué podemos hacer por aquellas personas que han sufrido la separación, el divorcio o el abandono?

 

 

PROYECTO PROPUESTO POR LOS

SACERDOTES DELEGADOS DE FAMILIA

 

 

El 11 de octubre del presente año nos reunimos con los Sacerdotes Delegados de Familia y sus Matrimonios de apoyo, en Santa Anita Gto., donde se les dio a conocer que el año 2007 será el AÑO DEL MATRIMONIO, por lo cual es importante la participación de todos los decanatos para tener éxito en las actividades que se realicen.

 

Se realizó un trabajo en grupo que determinara el desarrollo y la implementación de un programa en apoyo al AÑO DEL MATRIMONIO, los responsables serán los Sacerdotes Delegados de Familia y sus Matrimonios de apoyo.

 

Se realizó la siguiente pregunta:

 

¿Cuales son las 5 principales situaciones negativas que afectan la institución matrimonial?

 

Se pidió que se contestara en forma personal, después se formaron grupos con los diferentes decanatos, para determinar por grupo las 5 principales situaciones negativas, las cuales enlistamos:

 

  1. Falta de preparación para el matrimonio.

  2. Falta de evangelización y de fe.

  3. Vicios en la Familia: Alcoholismo y drogadicción.

  4. Emigración por problemas económicos.

  5. Falta de dialogo y comunicación.

  6. La influencia en los medios de comunicación: manipulación.

  7. El no saber amar, desconocimiento de lo que es el amor.

  8. No hay conciencia de pecado.

  9. Irresponsabilidad

  10. Egoísmo.

  11. Infidelidad.

  12. Perdidas de valores.

  13. Indiferencia religiosa.

  14. Desinformación del sector salud.

  15. Cultura adveniente (vida light).

  16. Secularismo.

 

En grupo total, se determinó las 5 principales situaciones negativas, que son:

 

  1. Falta de evangelización y de fe.

  2. Falta de preparación para el matrimonio.

  3. Falta de dialogo y comunicación.

  4. La influencia de los medios de comunicación

  5. El no saber amar, desconocimiento de lo que es el amor.

 

La siguiente pregunta fue:

¿Cuáles son las 5 acciones concretas para celebrar y anunciar el Evangelio del Matrimonio y promover la institución matrimonial?

 

Partiendo de las 5 principales situaciones negativas que afectan al matrimonio, se pidió que se contestara en persona, para después reunirse nuevamente por grupos y determinar cada grupo las 5 acciones concretas, las cuales fueron:

 

  1. Preparación Prematrimonial más profunda y completa (más tiempo).

  2. Promoción del Kerigma y programas de evangelización para matrimonios de manera permanente.

  3. Conferencias sobre valores del matrimonio.

  4. Aprovechare espacios en medios de comunicación: periódico, hoja parroquial, radio, televisión, volantes y carteles.

  5. Promover el diálogo a través de retiros, folletos, etc.

  6. Campaña para promover el Sacramento de matrimonio en todos los niveles (madres solteras, amancebados, adultos).

  7. Testimonio humano y cristiano.

  8. Acompañar a los matrimonios permanentemente (talleres a las parejas jóvenes) animándolos en momentos especiales, etc.

  9. Apoyo a las familias en situaciones difíciles.

  10. En las Misas (dominical) promover el matrimonio y la familia.

  11. Solidarizarnos económicamente para evitar la migración.

  12. Seguir capacitándonos para preparar mejor a los matrimonios.

  13. Promover convivencias familiares en las Parroquias.

 

Ya en grupo, se determinaron las

 

4 acciones que se realizan a partir del año 2007, como celebración del AÑO DEL MATRIMONIO.

 

1.   Acompañar a los matrimonios permanentemente (talleres a las parejas jóvenes) animándolos en momentos especiales, etc. El decanato responsable de desarrollar este programa e implementarlo es el Decanato de Guanajuato. Como apoyo estará el Decanato de la Sierra Gorda.

 

2.     Promoción del kerigma y programas de evangelización permanente para matrimonios. El decanato responsable de desarrollar este programa e implementarlo es Decanato de Santa Ana.     Como apoyo estarán los Decanatos de Soriano y Amealco.

 

3.     Aprovechar espacios en medios de comunicación: periódicos, hojas parroquiales, radio, televisión, volantes y carteles. El decanato responsable de desarrollar este programa e implementarlo es el Decanato de San Miguel Arcángel.

 

4.     Preparación Prematrimonial más profunda y completa (más tiempo). El decanato responsable de desarrollar este programa e implementarlo es Decanato de San Juan del Rió.

 

Este trabajo desarrollado, se presentará en la próxima reunión del día 20 de Diciembre en la Parroquia de Huimilpan.

 

En esa reunión se terminará el plan general de implementación, los decanatos que faltan se integrarán como apoyo a cualquiera de las 4 acciones, deberán ser en total 3 decanatos por acción.

 

 

 

2007

“AÑO DEL MATRIMONIO”

“El matrimonio: comunidad de vida y de amor entre un hombre y una mujer”

 

Dentro del proyecto diocesano de Pastoral Familiar, se ha programado celebrar en el año 2007, el “Año del Matrimonio”, con lo que pretendemos contrarrestar toda la mentalidad que ve el matrimonio de una manera reduccionista hasta el desprecio, por lo cual se daña no sólo el amor humano de un hombre y una mujer, sino que además daña a la misma familia.

 

Sin descuidar nuestro plan de trabajo ya establecido, invitamos a todos lo departamentos y áreas del SEDIPAF, a los equipos parroquiales de familia, a los movimientos laicales, a impulsar su apostolado en esta perspectiva, incluyendo y promoviendo las propuestas para celebrar este año.

 

Presentamos a continuación, el objetivo, el lema, la justificación y un proyecto pastoral para anunciar, celebrar y servir al Evangelio del Matrimonio.      

 

OBJETIVO

Que el año 2007 se consagre al tema del matrimonio, anunciándolo y celebrándolo, para que se tome conciencia sobre su significado y valor como institución natural y como sacramento, y se consoliden familias más sanas y fuertes.

 

LEMA

El matrimonio: comunidad de vida y de amor entre un hombre y una mujer.

           

JUSTIFICACIÓN

1.      Si aceptamos el matrimonio y la consiguiente familia como la forma ‘típica’ de organizar la vida en común, la realidad actual no se conforma del todo con ese ‘ideal’. Junto al matrimonio y a la familia ‘tradicionales’ existen otros modelos de convivencia que se alejan del esquema. Proliferan nuevas formas, entre las cuales se pueden señalar las siguientes: Personas que viven solas, parejas heterosexuales estables (en esta forma de convivencia desaparecen las formalidades —e implicaciones— legales), hogares atípicos (parejas que renuncian a tener hijos, familias en las que está presente un solo progenitor), formas de convivencia ‘afamiliares’ y/o ‘aconyugales’ (uniones homosexuales, comunas o unión de grupos de parejas).

 

2.      Estas y otras formas de relación se presentan como contrarias y alternativas a la institución matrimonial. De hecho son signo del mundo actual que tiende a des-institucionalizar la organización familiar. No faltan incluso teorizaciones que las justifican y las proponen como ‘formas nuevas’ permisivas de vida en común.

 

3.      En nuestros tiempos, los matrimonios se han visto afectados por diversas realidades, como son:

Ø     Una mentalidad divorcista; por la cual la persona no opta por un compromiso responsable para siempre; ‘todo’ es temporal, relativo y ocasional, existe un aumento considerable de divorcios y separaciones.

Ø  Expresiones de diversas patologías, donde la persona se encuentra envuelta por afectaciones psicológicas que impiden una recta donación y aceptación de sí y del otro, llevando a unas relaciones conyugales e intrafamiliares de manifiesta destrucción de la unidad familiar. Por esto, ha aumentado el número de declaraciones de nulidad por incapacidad psicológica e inmadurez de las personas.

Ø       La emancipación de condicionamientos económicos y biológicos, haciendo que la relación quede en el terreno de lo estrictamente privado, con falta de compromiso (Relaciones sexuales libres; hippies).

 

Ø       El amor 'sin riesgos', gracias a los anticonceptivos, que hace de la relación algo poco serio e irrelevante.

 

Ø    La unión a prueba, equiparada vivencialmente al matrimonio, con la consiguiente 'cosificación' de las personas.

 

Ø       Las ideas de éxito, logro, prestigio y consumo, características de nuestra civilización, van entrando con facilidad en el matrimonio y la familia. Así, la sexualidad se convierte en mero sexo, mercancía, artículo de consumo, explotación o hedonismo.

 

Ø       La tendencia es a casarse poco y tarde, y a tener pocos hijos y tarde.

 

Ø       Equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí.

 

Ø      Desilusión a contraer matrimonio eclesiástico por antitestimonio visto en papás y en la sociedad.

 

Ø     Gran porcentaje de esposos que llegan al matrimonio con inmadurez espiritual, afectiva y humana indispensables para la recta construcción de una familia.

 

Ø       Una débil preparación remota y próxima al matrimonio, que ocasiona no saber ser esposos y padres.

 

Ø       Un modelo de hombre basado en el tener, el poder y el placer sobre el ser.

 

Ø       Influencia de una visión de la familia formada por personas del mismo sexo.

 

Ø       Visión del matrimonio como algo ‘desechable’, a conveniencia.

 

Ø       La influencia negativa de los medios de comunicación.

 

Ø       Una mentalidad anticoncepcionista que va orientando a una mentalidad abortiva.

 

Ø       La celebración del sacramento del matrimonio ha sido reducida a un mero evento social.

4.      Particularmente hay que señalar la cuestión de uniones de género:

 

     El concepto de género es la categoría central de la teoría feminista. La noción de género surge, según esta teoría, a partir de la idea de que lo femenino y lo masculino no son hechos naturales o biológicos, sino un dato cultural. La existencia socio–histórica de los géneros es el modo esencial en que la realidad social se organiza, se divide simbólicamente y se vive empíricamente, convirtiendo esta diferencia en desigualdad social y política. De aquí deriva lo que ellos llaman la ‘inequidad de género’.

 

     La cuestión del género se ha incorporado en las dos últimas décadas a todas las ciencias sociales. Si el género es un mero dato cultural, hombre y mujer tendrían las mismas funciones y roles ante la sociedad. Esta postura connota, entre otras cosas, un feminismo de liberación, donde las dos partes tienen la misma responsabilidad; para la liberación sexual, se rechaza el camino de la búsqueda de la diferencia sexual y se propone el camino de la igualdad, pero como consecuencia se tendrían que aceptar también las uniones homosexuales y bisexuales -como se pretende que se haga-, con el consiguiente desconocimiento y devaluación de la condición natural del hombre y la mujer y los elementos naturales que condicionan a la persona humana

 

5.      Ante estas situaciones vemos como los matrimonios actuales viven una cultura inmanentista y consumista que tiende a desestimar y a burlarse de la fidelidad conyugal. Se manifiesta en el divorcio, la unión libre y la infidelidad conyugal. Una forma muy común de infidelidad en nuestra sociedad actual la constituyen no sólo las frecuentes ocasiones de adulterio esporádico, sino las formas de adulterio permanente que llamamos los segundos frentes.

 

6.      Muchos cristianos empiezan a cuestionar seriamente el papel de la Iglesia y el carácter sacramental del matrimonio como institución. El secularismo actual de la sociedad cuestiona constantemente el vínculo matrimonial y el pragmatismo -sobre todo de las parejas jóvenes- no valora ni tiene en cuenta la dimensión permanente del vínculo matrimonial.

 

7.      Los divorcios se han constituido en verdadera ‘plaga’ social. Las estadísticas señalan un crecimiento continuo de los fracasos matrimoniales. Algunos cónyuges separados experimentan fuertemente la soledad y otras dificultades que causan dolor. Según el INEGI, se registraron 49,271 divorcios en 1999.

 

8.      Algunos matrimonios no son un testimonio creíble de fidelidad y amor y son causa, a veces, de inseguridad y desilusión para que otras parejas de novios o esposos jóvenes se entusiasmen por vivir el vínculo matrimonial.

 

9.      La Iglesia, en su acción pastoral, no ha prestado todavía la suficiente atención y solicitud, con caridad y claridad, a estos y otros casos difíciles de la situación familiar en nuestra Patria.

 

 

 

ANUNCIAR, CELEBRAR Y SERVIR AL EVANGELIO DEL MATRIMONIO

 

Anunciar, celebrar y servir el “Evangelio de la familia” significa ofrecer lo que el Evangelio dice sobre el matrimonio y sobre la familia, para llegar a vivir su identidad, su significado y su valor en el diseño salvífico de Dios.

 

 

 
 

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