La historia de
la comunicación es como un proceso que va desde el “orgulloso”
proyecto de Babel, con su carga de confusión e incomprensión mutua,
hasta Pentecostés y el don de lenguas, cuando la comunicación es
restaurada, con Jesús en el centro, por medio de la acción del
Espíritu Santo. Anunciar a Cristo, conduce al encuentro entre las
personas en la fe y la caridad, al más profundo nivel humano. El
mismo Señor resucitado se convierte en vínculo de una genuina
comunicación entre sus hermanos y hermanas en el Espíritu.
El impacto de
la comunicación social es enorme. Por medio de ella la gente entra
en contacto con otras personas y con acontecimientos, se forman
opiniones y valores; no sólo se transmite y recibe información o
ideas, sino que a menudo se experimenta, a través de ella, la vida
misma.
La
comunicación social en la Pastoral familiar, está al servicio del
matrimonio, la familia y la vida, impulsando, difundiendo y
defendiendo los valores que les dan sustento. Dentro de este
apostolado que nos une en el mismo camino, para “llegar a ser
verdaderamente hermanos y hermanas es necesario conocerse; y para
conocerse es muy importante comunicarse cada vez de forma más amplia
y profunda” (Congregación
para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida
Apostólica, Vida fraterna en comunidad, 29).
La
comunicación es pues, un elemento que debe ser usado por la Pastoral
familiar para llevar la buena nueva a la sociedad; el instrumento
que ofrezca luz a quienes permanecen en la oscuridad; el vínculo que
unifique nuestra misión; la vía para anunciar, celebrar y servir.
Nosotros, como comunicadores católicos, debemos ser intrépidos y
creativos para desarrollar nuevos medios y métodos en la
proclamación.
La
comunicación que sirve genuinamente a la comunidad “lleva consigo
algo más que la sola manifestación de ideas o expresión de
sentimientos. Según su más íntima naturaleza, es una entrega de sí
mismo, por amor” (Communio et
progressio, 11).
La
comunicación une a las personas, con base en el respeto, la consulta
y el compromiso de diálogo, busca el bienestar y la realización de
la comunidad, por lo que, debemos cumplir nuestro deber de
“atestiguar la verdad sobre la vida, sobre la dignidad humana, sobre
el verdadero sentido de nuestra libertad y mutua interdependencia”
(Juan
Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada mundial de las
comunicaciones sociales de 1999, n. 2).
A pesar de sus
limitaciones, la comunicación humana encierra la actividad creadora
de Dios. “El Artista divino, con amorosa condescendencia, transmite
al artista humano” -y, añadimos también a los comunicadores- “un
destello de su sabiduría trascendente, llamándolo a compartir su
potencia creadora” (Juan Pablo
II, Carta a los artistas, 1).
Si comprendemos esto, podremos comprometernos a fondo a nosotros
mismos, a nuestra vocación y nuestra misión.
La
comunicación cristiana, tiene una vocación profética: clamar contra
los falsos dioses e ídolos de nuestro tiempo -el materialismo, el
hedonismo, el consumismo, la permisividad, la cultura de la muerte y
otros-, ofreciendo a todos, un cuerpo de verdades morales basadas en
la dignidad, el amor a los enemigos y el respeto incondicional a
toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural; y
buscando la realización más perfecta del Reino en este mundo,
conscientes de que, al final de los tiempos, Jesús restablecerá
todas las cosas y las restituirá al Padre. (1 Co 15, 24).
Debemos
esforzarnos día a día, por vivir lo mejor posible esta doble misión.
Esto sucederá si sabemos tener la mirada fija en Aquel que es el
centro de todo, Jesucristo, “el testigo fiel, el que es, el que era
y el que va a venir” (Apocalipsis
1, 5-8).
Debemos procurar que los instrumentos de comunicación social se
utilicen, sin la menor dilación y con el máximo empeño, en las más
variadas formas de nuestro apostolado, tal como lo exigen las
realidades y las circunstancias de nuestro tiempo. La eficacia de
nuestro apostolado requiere unidad de propósitos y esfuerzos; por
eso el Concilio Vaticano II estableció que “en todas partes deben
constituirse y apoyarse todos los medios… para abordar los problemas
de comunicación. (Decreto
sobre los medios en el Concilio II;Pablo VI, 4 de diciembre
de 1963).
El
departamento de comunicación del Secretariado Diocesano de pastoral
familiar, está comprometido con el objetivo de “Impulsar la Pastoral
Familiar, como opción básica de la Evangelización; asumir las
diversas etapas del desarrollo integral de la persona; y asegurar la
Catequesis matrimonial, para que la familia sea evangelizadora,
educadora en la fe y promotora del cambio social”.
·
Difundir los valores de la familia, promover el derecho de los
laicos a la participación social y Apostólica; y enfrentar y
contrarrestar los problemas que deterioran a la persona, a la
familia y a nuestra sociedad, son los objetivos específicos bajo
los cuales delineamos nuestra acción.
Nuestro
compromiso es combatir con las armas de la comunicación y la
información, lo males que nos aquejan: El creciente consumismo y la
prioridad económica sobre lo espiritual y familiar; la falta de una
valoración crítica de los medios de comunicación, y su influencia
perniciosa; la utilización denigrante de la mujer en los medios, al
tiempo que se fomenta la “libertad” femenina, pero sin valores; la
falta de sensibilidad y conciencia social de los problemas reales,
por falta de información y por un individualismo exacerbado; la
falta de conciencia acerca de la importancia del testimonio de los
Padres y su papel en la educación; la inadecuada preparación del
matrimonio; y el poco compromiso de los católicos con su iglesia.
¡El futuro de
la humanidad se fragua en la familia!(Juan
Pablo II, Familiaris consortio; 22 de noviembre de 1981)
·
Crecen el consumismo y la prioridad económica sobre lo espiritual y
familiar.
·No
existe una valoración crítica de los medios de comunicación, y
éstos ejercen influencia perniciosa.
·
Persiste una utilización denigrante de la mujer en los medios, y se
fomenta una “libertad” femenina, pero sin valores.
·
Falta sensibilidad y conciencia social de los problemas reales, por
falta de información e individualismo.
·No
se da importancia al testimonio de los Padres y su papel en la
educación.
·No
existe una preparación adecuada para el matrimonio.
·Hay
poco compromiso de los católicos con su iglesia.
2- DIAGNÓSTICO
PASTORAL:
Desintegración Familiar
Influencia
negativa de los medios
Poca
integración de los laicos a la iglesia, poco compromiso
Poca
sensibilidad a problemas reales por falta de información
3- PRIORIDADES
Fomentar la
integración de la familia
Contrarrestar
la influencia negativa de los medios
Promover la
integración de los laicos a la actividad apostólica
Sensibilizar,
con información, acerca de la problemática real actual
4- OBJETIVO
GENERAL:
Impulsar y
coordinar la Pastoral Familiar, como opción básica de la
Evangelización; asumir las diversas etapas del desarrollo integral
de la persona; y asegurar la Catequesis matrimonial, para que la
familia sea evangelizadora, educadora en la fe y promotora del
cambio social.
5- OBJETIVOS
ESPECÍFICOS
Difundir los
valores de la familia
Promover el
derecho de los laicos a la participación social y Apostólica
Enfrentar y
contrarrestar los problemas que deterioran a nuestra sociedad
6- POLÍTICAS:
Externa:
Ofrecer a la sociedad, información oportuna, verídica, actual y
objetiva acerca de los valores deL matrimonio, la familia y la
vida.
Interna:
Facilitar la comunicación al interior del SEDIPAF para generar
una adecuada difusión de estos valores.
7-
ÁREAS
Información:
Recopilación de
información de los medios de Comunicación.
Reporteo de
información en eventos y con las diferentes áreas.
Elaboración y
envío de boletines.
Actualización del
sitio web.
Comunicación:
Diseño y
producción de materiales de difusión.
Establecer
estrategias para la difusión interna y externa.
Estructurar los
mensajes para su emisión.
Diseño:
Unificar la imagen
gráfica del SEDIPAF
Producir los
materiales gráficos necesarios para la difusión.
Relaciones Públicas:
Fomentar las
relaciones con los medios de comunicación, empresas, organismos
civiles e instituciones públicas y privadas.