El Papa Benedicto
XVI denuncia «el ataque sistemático al matrimonio y la familia», en
particular, en los medios de comunicación
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 15 junio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto
XVI denunció este viernes «el ataque sistemático al matrimonio y a
la familia» que se registra en los medios de comunicación.
Y
este fenómeno, afirmó, tiene lugar en pleno proceso de
secularización, particularmente en Occidente.
Estas dos constataciones forman parte del análisis sobre los
desafíos que la Iglesia en Eslovaquia tiene que afrontar, después de
haber superado la persecución comunista, al reunirse con sus obispos
con motivo de su quinquenal visita «ad limina apostolorum».
Eslovaquia, país surgido de la separación de la República Checa, el
1 de enero de 1993, cuenta con cinco millones y medio de habitantes,
de los cuales casi el 75% son católicos.
Tras el derrumbe de la Unión Soviética, constató el Papa, Eslovaquia
«está entrando cada vez más, desde el punto de vista
religioso-cultural, en la dinámica típica de otros países europeos
de antigua tradición cristiana, fuertemente marcados, en nuestra
época, por un amplio proceso de secularización».
«Las comunidades cristianas que han conservado antiguas y arraigadas
prácticas religiosas católicas, después de haber salido del túnel de
la persecución», «actualmente están expuestas al riesgo de ver
seriamente afectado este patrimonio, que el régimen comunista no
logró destruir, por los fermentos característicos de las sociedades
occidentales: el consumismo, el hedonismo, el laicismo, el
relativismo, etc. ».
Por lo que se refiere a la realidad de las familias, después de
haber hablado en días pasados con los obispos y de haber leído sus
informes, explicó que «he sabido que también en Eslovaquia comienza
a sentirse la crisis del matrimonio y de la natalidad».
Esta crisis, tiene en «primer lugar», reconoció, «causas de carácter
económico, que llevan a las parejas jóvenes de novios a retrasar su
matrimonio».
«Se registra, además, una menor consideración social por el valor
del matrimonio, al que se le añade una fragilidad de las nuevas
generaciones, que con frecuencia tienen miedo de asumir decisiones
estables y compromisos para toda la vida».
«Otro factor desestabilizador es, sin duda, el ataque sistemático al
matrimonio y a la familia dirigido en el ámbito de una cierta
cultura y de los medios de comunicación».
«En este contexto, ¿acaso la Iglesia no debe intensificar la oración
y seguir comprometiéndose con decisión para ayudar a las familias a
afrontar los retos del presente?», se preguntó.
En este contexto, el Papa alentó una «pastoral de los sacramentos
bien estructurada, ligada a la de la familia: Matrimonio, Bautismo
de los niños, primera Comunión, y Confirmación, con una preparación
obligatoria».
En la labor de asistencia de los obispos y sacerdotes a las
familias, el Santo Padre concluyó recordando el «válido apoyo» que
ofrecen «los grupos, los movimientos y las asociaciones laicales
eclesiales, comprometidos en primera línea en la promoción de la
vida conyugal y familiar y en la difusión de la enseñanza de la
Iglesia sobre el matrimonio, sobre la familia, sobre la moral sexual
y sobre los temas de bioética».